· No ha de tocar el laúd o cualquier otro instrumento que pueda ir en perjuicio de su vecino de mesa (a menos que mi señor así se lo requiera).
· No ha de cantar, ni hacer discursos, ni vociferar improperios ni tampoco proponer acertijos obscenos si está sentado junto a una dama.
· No ha de conspirar en la mesa (a menos que lo haga con mi señor).
· No ha de hacer insinuaciones impúdicas a los pajes de mi señor ni juguetear con sus cuerpos.
· Tampoco ha de prender fuego a su compañero mientras permanezca en la mesa.
· No ha de golpear a los sirvientes (a menos que sea en defensa propia).
· Y si ha de vomitar, entonces debe abandonar la mesa.
¿Qué tal las normas de urbanidad de Leonardo? ¿Exageradas? Pues todavía no hemos leído sobre
DE LA MANERA CORRECTA
DE SENTAR UN ASESINO A LA MESA
Si hay un asesinato planeado para la comida, entonces lo más decoroso es que el asesino tome asiento junto a aquél que será el objeto de su arte (y que se sitúe a la izquierda o a la derecha de esta persona dependerá del método del asesino), pues de esta forma no interrumpir tanto la conversación si la realización de este hecho se limita a una zona pequeña. En verdad, la fama de Ambroglio Descarte, el principal asesino de mi señor Cesare Borgia, se debe en gran medida a su habilidad para realizar su tarea sin que lo advierta ninguno de los comensales y, menos aún, que sean importunados por sus acciones.
Después de que el cadáver (y las manchas de sangre, de haberlas) haya sido retirado por los servidores, es costumbre que el asesino también se retire de la mesa, pues su presencia a veces puede perturbar las digestiones de las personas que se encuentren sentadas a su lado, y en este punto un buen anfitrión tendrá siempre un nuevo invitado, quien habrá esperado fuera, dispuesto a sentarse a la mesa en este momento.
· No ha de cantar, ni hacer discursos, ni vociferar improperios ni tampoco proponer acertijos obscenos si está sentado junto a una dama.
· No ha de conspirar en la mesa (a menos que lo haga con mi señor).
· No ha de hacer insinuaciones impúdicas a los pajes de mi señor ni juguetear con sus cuerpos.
· Tampoco ha de prender fuego a su compañero mientras permanezca en la mesa.
· No ha de golpear a los sirvientes (a menos que sea en defensa propia).
· Y si ha de vomitar, entonces debe abandonar la mesa.
¿Qué tal las normas de urbanidad de Leonardo? ¿Exageradas? Pues todavía no hemos leído sobre
DE LA MANERA CORRECTA
DE SENTAR UN ASESINO A LA MESA
Si hay un asesinato planeado para la comida, entonces lo más decoroso es que el asesino tome asiento junto a aquél que será el objeto de su arte (y que se sitúe a la izquierda o a la derecha de esta persona dependerá del método del asesino), pues de esta forma no interrumpir tanto la conversación si la realización de este hecho se limita a una zona pequeña. En verdad, la fama de Ambroglio Descarte, el principal asesino de mi señor Cesare Borgia, se debe en gran medida a su habilidad para realizar su tarea sin que lo advierta ninguno de los comensales y, menos aún, que sean importunados por sus acciones.
Después de que el cadáver (y las manchas de sangre, de haberlas) haya sido retirado por los servidores, es costumbre que el asesino también se retire de la mesa, pues su presencia a veces puede perturbar las digestiones de las personas que se encuentren sentadas a su lado, y en este punto un buen anfitrión tendrá siempre un nuevo invitado, quien habrá esperado fuera, dispuesto a sentarse a la mesa en este momento.
Bueno me parece algo desagradable tener a tu asesino cerca, pero bueno no esta mal las normas de tener preparados mas invitados por si pasara algo
ResponderEliminarHay que ver lo maleducados que estaban en aquellos tiempos, y lo de los asesinos, vaya, pues sí que eran discretos para asesinar a alguien...
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